Fallece Eugenio Bueno, maestro, poeta y persona ejemplar

Imagen de archivo de Eugenio Bueno García en un encuentro en LA VOZ DE AVILÉS. / MARIETA

Avilés

Extremeño afincado en la villa avilesina desde 1962, ha dejado una profunda huella en la enseñanza y en el mundo literario

Avilés y su querida Extremadura quedan huérfanos desde el mediodía de ayer lunes de un maestro y un poeta, pero sobre todo de una persona ejemplar. Un hombre bueno, como su apellido, que hace justicia a una trayectoria vital y profesional. Eugenio Bueno García falleció en Oviedo a la edad de 80 años y deja un legado inalcanzable de humildad, rigor, seriedad, sencillez y bonhomía en todas las facetas de su vida.

Nació en Galisteo, Extremadura, en 1942 y nunca perdió el vínculo afectivo con su tierra. Llegó a Avilés en 1962 en busca de un trabajo en la comarca con mayor potencial económico de España. Previamente había tenido vocación sacerdotal que trató de responder con los Padres Trinitarios en diferentes conventos de Andalucía y Extremadura.

En su primera etapa tras llegar a Avilés trabajó en Paraso y García-Fernández, para incorporarse en 1968 a la enseñanza, actividad que ya nunca abandonaría. Su primer destino como maestro fue en los desaparecidos Tubos de Los Canapés que siempre recordó con cariño. Después pasó por las Escuelas del Alto del Vidriero y estuvo seis años en Tamón (Carreño), para incorporarse al Colegio Público de La Luz, barrio donde se jubiló y donde residió con su familia hasta su fallecimiento.

Formó parte de los ‘Jueves literarios’ de LA VOZ DE AVILÉS junto a otros autores como José Manuel Feito o Marián Suárez

Casado con María Eugenia Hernández, padre de cuatro hijos (Eduardo, Daniel, Mario y Carmen) y abuelo de otros tantos nietos, en su vida, aparte del magisterio y de su pasión por su Galisteo natal, la literatura ocupó un lugar muy importante. Fue autor de poemarios como ‘De mar y amor’, premio Ángaro de poesía; ‘Álbum de instantes’, ‘Cargos de ausencia’, ‘Las manos sobre el jardín’ o ‘Inventario si cabe de silencios’, además de coleccionar una extensa obra de crítica literaria, publicada la mayor parte de ella en el suplemento ‘Jueves Literarios’ de LA VOZ DE AVILÉS. En más de una ocasión recurría a diferentes pseudónimos (Eloy Cáceres, Cherina Peteiro, entre otros) para evitar que su firma monopolizase la página.

En esos años, nacieron amistades que perduraron siempre como las de José Manuel Feito, Marián Suárez, José Luis García Martín o Herme G. Donis, forjándose en el mundo de las letras la misma fama de rigor y seriedad, además de hombre bueno, sencillo y entrañable.

Eugenio Bueno también tuvo un vínculo muy especial con la poetisa Ana de Valle, que da nombre a un premio literario de prestigio, recuperado en los últimos años con el impulso de la Asociación de Vecinos de La Luz y con la colaboración, entre otros, de Eugenio Bueno.

También participó en otros ámbitos de la vida avilesina donde su huella está igualmente muy presente. Por ejemplo, ganó en cuatro ocasiones el concurso de pregones de las fiestas de El Bollo, la primera vez en el año 1973. Además, siempre fue fiel colaborador de la revista que se publica cada año.

El funeral por su descanso se celebrará hoy martes, a partir de las cuatro de la tarde, en la iglesia de San Pablo de La Luz y posteriormente será incinerado. La capilla ardiente está instalada desde la tarde de ayer en la sala número 2 del Tanatorio de Avilés.

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