Un pulpo como embajador de Asturias

La degustación de pulpo amariscado en la plaza de los Hermanos Orbón. / ARNALDO GARCÍA

La Organización de Productos Artesanales del Principado promociona su actividad con una cata en la plaza de Hermanos Orbón

La plaza de los Hermanos Orbón fue partícipe ayer de un singular encuentro con un invitado de lujo: el pulpo del Cantábrico. Más de 150 tapas de este ejemplar, procedente de Puerto de Vega, fueron ofrecidas a los asistentes al mercado en una iniciativa impulsada por la Organización de Productos Artesanales del Principado de Asturias (OPASTURIAS), en la que ya están involucradas 18 cofradías pesqueras y 139 buques y la que, tras un año de actividad, quiere hacer aún más conocida su labor en la potenciación del consumo del producto de proximidad ahora que se acercan las fechas navideñas.

«Cuando damos la muestra a la gente, nada más probarlo, nos preguntan directamente de dónde viene este pulpo», confesó con gracia Fernando Obeso, cocinero del Cátering Malena y encargado de la preparación.

Algo natural, ya que, según traslada, «no estamos tan acostumbrados al sabor del Cantábrico». Sin ir más lejos, la mayor cantidad de pulpo que se consume tanto a nivel regional como nacional proviene de lugares como Marruecos o Mauritania, un dato que la junta directiva de OPASTURIAS trabaja por revertir en colaboración con el Fondo Europeo Marítimo y de la Pesca contando con un plan de producción que ha conseguido ascender a los 760.000 euros.

El objetivo para la organización es implantar la marca de pescado con ‘artes sanas’ en la sociedad asturiana

«Nuestra actividad se centra en un plan de producción y comercialización al que se ha sumado un apartado de innovación importante», trasladó Adolfo García, presidente de la organización, de la Federación Asturiana de Productores y de la Federación de Cofradías Asturianas. Muestra de ello está en el proyecto a través del que la organización implementó el pasado año una fórmula para deshacer las impurezas del gasoil permitiendo un menor impacto medioambiental y una optimización del propio del combustible.

El etiquetado también ha sido una asignatura clave para la organización, cuyo objetivo es, explica García, «implantar la marca de pescado con ‘artes sanas’ en la sociedad asturiana».

«Nuestro etiquetado contiene un código QR que permite al consumidor comprobar en qué barco se pescó y transportó el ejemplar, con qué arte e incluso a qué hora», un paso hacia la modernización que no pasa por alto las necesidades que acusa la región en el relevo generacional. «En nuestra actividad, recién estructurada la organización, desarrollamos dos cursos de formación, un curso de renovación y dos cursos de rederas, dirigido a la preservación del papel de la mujer en el ámbito de la pesca», explicó García, que advierte que hasta el momento formarse en el área implicaba desplazarse a Hueva o Galicia. «Cada vez es mayor la demanda de ampliación de las medidas por parte de nuestros socios y al tenor de ello desarrollamos las medidas», aseguró ayer en Avilés.

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